1-2-3- por mí (Porque siempre es bueno tocar base...)

Esos demonios que merodean por mi mente a veces tienen que ser exorcizados y nada mejor que dejarlos volar y salten a los ojos de los incautos, ¡alabado sea este médium virtual! Aquí tendrán su bacanal esos entes de mi ser: mi amada diarrea verbal, mi intoxicado moco cerebral y mi nunca bien ponderada catársis genital. Se los dejo, se los presto, se los regalo. Porque a veces es bueno tocar base...



sábado, septiembre 01, 2007

¿Qué pasó mi alfa? ¿Qué pasó mi beta?


¿Qué pasa cuándo las palabras ya no dicen nada?
Hoy no sé, y solamente hoy no sé, tal vez mañana o quizas nunca. ¿Escribo o siento o en el sentido inverso siento y escribo o es la mera sincronía en acto?
La cuestión no esta en que pueda controlar, mesurar o ni si quiera contener lo que siento, cuando siento que siento. No me puedo aventurar a decir a ciencia cierta que tengo la seguridad de que las palabras y la escritura tienen una relación a priori y mucho menos a posteriori.

Es una cuestión que tú y sólo tú me puedes responder...

Esperando la respuesta, déspues de tirar la botella al mar desde mi absurda isla de la mala hortográfia, en la que espero la inútil utopía de la retroalimentación...

¿Quién da más, quién da menos? ¿quién da algo?

Tal vez yo amé a quien no me amó o amé por conjugar el verbo.El caso es que amé más allá de la metafísica del lenguaje, acto reflejo se dispararon mis desorbitados ojos hacia la nada y como respuesta inmediata quedaron saltones, esos ojos que alguna vez fueron míos, esos que alguna vez brillaron como los del poeta cuando de amor se trataba, cuando de letras de verdad, esas que se escriben con tinta sangre...

Pero así debía de ser. Si algo nos marca en la vida, proviene de los primeros años, en los pequeños pseudos pasos. Ahí cuando el gatear se convertía en la gran hazaña. Son esas las primeras verdades que nos enseñan a vivir, como el reconocer que la sopa de letras me quitaba el hambre y hoy a mis veinticinco y el reloj marca las cuatro a eme . Hoy, cuando las comidas de mi casa no son menos gratas que el jugoso bistec del siete y en éste presente en que la langosta está presta en la mesa con todo y canapés y hasta el vino tinto.Muriendo me encuetro por comer, o nadar o por lo menos dormirtar entre las letras.
En éste preciso momento, recuerdo como nostálgico tanguero al que argentina ya no le dice nada. Sí, hoy es cuando rememoro que cuando niño era más sabio. Eran esos tiempos cuando en vez de decir galletitas decía titititas, aquellos instantes que casi se borraron por el cursar del tiempo. Hoy lo sé, que en mi pañaludo pasado conocía en mis adentros, el poder de las palabras...

Cuándo perdí la fe en ti alfabeto de mi vida...

7 comentarios:

Dedé dijo...

Si usted me dice que quiere una tititita, yo le daré una galletita y entonces será feliz, ¿sí, sí?.
Estaría bueno intentarlo, jojo.

Ghaa, le marqué pero trae el celular apagado, y ahora está dormido -espero-, sino le pegaré. Sigo sin comprender es vuelco tan violento del sentimentalismo puro a la infancia. Más no por éso deja de gustarme. Sí, señor.

Abrazos, Don Davit.

rapunzel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
rapunzel dijo...

siguen las onomatopeyas o más bien regresamos a ellas.

Hulde Ayala dijo...

me identifico tanto con la situación... deja tú las palabras que ya no hablan sino las sensaciones que ya tampoco dicen nada... yo le llamo bloqueo mental :S es horrible... si le hallas remedio me lo dices?


saluditos

YoRcH dijo...

wuu wuu

este post me gusto mucho matarilerileron. me recordo una etapa.. que ...pfff... !!

bien bien

saludooos!

Anónimo dijo...

las palabras crecieron junto con usted ... le dire un secreto : deje de crecer, es mas divertido. aunque las palabras suenen tan debiles, siguen siendo fuertes ... le digo un secreto?? le amo y usted sabe que así es.

Elba dijo...

chico me gustó mucho este texto, continúa con tu sublimación, se convierte en arte para el disfrute de terceros, cuídese mijo, saludos desde la isla de macondo jajaja