1-2-3- por mí (Porque siempre es bueno tocar base...)

Esos demonios que merodean por mi mente a veces tienen que ser exorcizados y nada mejor que dejarlos volar y salten a los ojos de los incautos, ¡alabado sea este médium virtual! Aquí tendrán su bacanal esos entes de mi ser: mi amada diarrea verbal, mi intoxicado moco cerebral y mi nunca bien ponderada catársis genital. Se los dejo, se los presto, se los regalo. Porque a veces es bueno tocar base...



jueves, abril 21, 2011

Floto porque no me queda otra


Siempre tuve cierta fascinación por la cuestión de la gravedad en todos los sentidos, porque no es lo mismo estar enfermo así sin más, que estar enfermo de gravedad.

De las pocas cosas de mis años de pupilo, en el Cole, merecedoras de un buen recuerdo en relación a la materia de física, es la destinada al tema de la gravitación y no porque soñara con estar en la NASA, ni alunizando y siendo el primer aeronauta azteca, no, no, eso era lo de menos, fue por una historia que se quedó grabada en mi psique.

En un principio la anécdota de Sir Isaac Newton me atrapó como mosca en telaraña ¿Acaso no es maravillosa la mítica historia de un tipo sentado debajo de un árbol qué después de ser golpeado por una manzana crea una ley física? Hasta para sinopsis de película absurda me agrada: Newton (Isaac) se encontraba sentado debajo de un manzano y un golpe de suerte rojo y dulce cambiaría su vida y dictaría una ley universal que perduraría siglos después de su muerte.

Ese relato me hizo volar, más que nada por la reivindicación de la ociosidad, la elevó a niveles de pereza desdeñable a hueva creativa y fue más allá. Pocas leyes existen en la tierra que sirvan para enaltecer la holgazanería. Aún hoy, que no muchas cosas me asombran y hasta el rock más rabioso me resulta algo de lo más ñoño, esa historia me deja anonadado y la recuerdo como uno de los mejores cuentos que yo haya escuchado, claro, con el correr de los años ahora le doy otra lectura. Ahora pienso que una manzana al cuadrado nos tiene en la tierra, la primera, fue la que nos expulsó del paraíso, según el legado occidental judeocristiano y la misma o talvez otra, la de Newton, es la que nos tiene atrapados en ella y no indagaré más, eso ya es materia de deportistas extremos.

Aunque ahora los tópicos relacionados a la ley de la gravedad me tengan sin cuidado… con eso de que soy un pseudo-astronauta involuntario. Mi vida está en vilo total, y no es que haya aprendido meditación trascendental y pueda levitar muy a la Sai Baba, rompiendo totalmente con la ley del buen Newton, simplemente, es una vida sin vida, paso mis días entre derrotas de escrabble y el limbo es una palabra que me gusta desayunar, comer y cenar; es la dieta de mis días.

Todo seguirá así, según mi plan de vuelo, hasta que vuelva a las andadas pedestres en la capital de un país que Bretón denominó como naturally surrealist

Me gusta la idea de aterrizar en el mismo lugar que lo hicieron Gabo, El Che, Corcobado, Kerouac, Trosky, Burroughs, Buñuel, Bolaño…

…Y por mientras floto, porque no me queda otra.

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